Cesión de uso
La cesión de uso es una forma de acceso a la vivienda que no es ni compra ni alquiler.
En este modelo, la cooperativa es la propietaria de las viviendas y cede su uso de manera indefinida a las personas socias, que no son ni propietarias ni inquilinas, sino usuarias.
El derecho de uso se adquiere mediante una aportación inicial, retornable en caso de baja, y el pago de cuotas mensuales.
Estas cuotas se calculan en función de los costes reales de adquisición, financiación, mantenimiento y funcionamiento de la vivienda, y no dependen de la situación del mercado inmobiliario.
La cesión de uso impide la especulación, ya que las viviendas no pueden venderse ni alquilarse en el mercado.
En definitiva, este modelo da estabilidad en la vivienda, permitiendo desarrollar un proyecto de vida a largo plazo trenzado con la comunidad poniendo el foco en el derecho a habitar un espacio y no en la propiedad de un bien de inversión.
No somos la primera cooperativa...
La cesión de uso es un modelo con décadas de trayectoria en países como Dinamarca, Canadá o Uruguay, y que cuenta ya con experiencias consolidadas en nuestro entorno cercano.
En Zaragoza tenemos proyectos hermanos como La Enramada y Las Crisálidas, con quienes compartimos camino y aprendizaje. Además, hay diversas iniciativas en diferentes fases de maduración repartidas por el medio rural aragonés.
A nivel estatal, existen referentes pioneros como La Borda (Barcelona) o Entrepatios (Madrid), junto con una red creciente de proyectos en todo el territorio, como, por ejemplo, La Raval (Manresa), Entre Alisios (Tenerife) o Ametxe (Bizkaia) entre muchos otros.
Todas estas iniciativas demuestran que la cesión de uso es una alternativa real y con un fuerte arraigo en todo el territorio.
Este modelo da estabilidad en la vivienda, permitiendo desarrollar un proyecto de vida a largo plazo trenzado con la comunidad.

